domingo, 21 de mayo de 2017

20 de Mayo... recordando al "Medio hombre".

Pues, tal día como ayer, 20 de mayo, pero de 1741, un almirante ingles bastante "chulo", llamado Vernon, le lanzó un "ordago a la grande" a su despreciado "Medio hombre"... un tal Don Blas de Lezo, en la ciudad de Cartagena de Indias.

Tan despreciado me lo tenía, que hasta se permitió el lujo de acuñar unas cuantas (varios miles) de medallas conmemorativas de tan grande "victoria", en las que aparecía Don Blas, arrodillado, entregando su espada al chulito de Vernon.

Pero como dice el viejo y sabio refranero español, nunca hay que vender la piel del lobo antes de cazarlo.

Y dado el monstruoso tamaño de la derrota, el tal Vernon hizo destruir todas -casi todas, que alguna escapó- esas medallas... de las cuales solo han llegado hasta nuestros días unas poquitas, tan poquitas que son un codiciadísimo articulo de colección.

Bien... ¿y a que viene toda esta historia, evidentemente comentada con un tanto de ironía?... pues a que ayer, dije en un foro (que todos conocemos), y que últimamente se viene caracterizando por unos "agarramientos con hoja de papel de fumar" y una "corrección política" (siempre escoradas hacia un lado en concreto, sin pensar en que, a lo mejor, a algunos -bastantes, diría yo- que nos sentimos españoles y orgullosos de serlo, a pesar de nuestros políticos, también nos molesta -y mucho- la "barra libre" que suele tener "la segunda parte de la parte contratante" - Groucho Marx dixit)...: "El día que algún escritor que no tenga miedo a escribir ESPAÑA (por ejemplo Don Arturo), un cineasta medianamente normal (por ejemplo Garci), y un distribuidor medianamente sensato (porque parece que todos son unos maricomplejines, y si no, vease como el pobre de Arteta las ha pasado para que sus documentales y películas sobre el "conflicto vasco" sean exhibidos) escriba una novela sobre el hecho, haga una pelicula y la distribuya, ese día, seré feliz, inmensamente feliz"... y se me olvidó decir... "se forraran".

Pues he sido "editado"... porque "no procede". Bueno, pues si en un foro de navegantes españoles, en español, esto no procede... vayamos a que levante ampollas (la cursiva es mía, que conste)... pues vaya por Dios (igual tampoco se puede decir eso... y hay que decir el gran hacedor o arquitecto -nuevamente la cursiva es mía-).

Bueno, pues como aquí no me va a editar nadie, dicho queda mi pensamiento. y mi recuerdo y admiración a aquel tal "Medio hombre"; un gran español, que se la jugó en inferioridad de condiciones, pero con arrojo y valor, para defender la dignidad de su Pátria y su Rey, frente a un "chulo" más, venido de las islas de los bebedores de té y comedores de carne cocida con mermelada de menta.

Y si a alguien no le gusta o se siente "ofendido", pues ya sabe... yo no soy nada "maricomplejines" ni "políticamente correcto". 




sábado, 4 de febrero de 2017

Uniform Whiskey

Bicheando las otras mañanas por "la red", me topé con un artículo publicado en los blogs de Zenda libros, titulado "Buena proa, compañero", de Gonzalo M. Carrasco Lara, que a continuación os transcribo:


A punto de cruzar las Columnas de Hércules, dejando atrás el viejo Mare Nostrum para adentrarnos en el Mare Tenebrorum.

Sábado 10 de septiembre de 2011
A bordo del Lola, en la Mar.
A 6 de septiembre del 2011. Martes.
Escribo estas líneas desde la soledad de mi camarote, surcando las quedas aguas del Mar de Liguria que se extienden ante mi vista más allá del portillo. Por estribor se adivina, difusamente definida a través de la bruma matinal, la Isla de la Gorgona. Me gusta navegar por el viejo Mare Nostrum, un mar cargado de historia, leyenda, mito y tragedia. Surcar las mismas aguas que navegaron fenicios, griegos, persas, cartagineses, romanos, moros y cristianos desde los albores de la Historia hasta el día de hoy. Las mismas aguas del mar que surcó Ulises en su mítica Odisea, veintiocho siglos atrás. Un mar que fue cuna y motor de civilizaciones y que simboliza la esencia de lo que hoy nosotros somos.
Tras el Mar de Liguria navegaremos el Mar Tirreno, atravesaremos el Canal de Sicilia y bordearemos la amplia extensión de los bajos Kerkenah, que dificultan la entrada a nuestro destino: el puerto de Sfax, en Túnez. Después, de vuelta a “mi” Mar, el Océano Atlántico. Correremos la costa norteafricana, cruzaremos las Columnas de Hércules, dejando atrás el tibio Mare Nostrum para adentrarnos en el Mare Tenebrorum, y arrumbaremos a las Islas Canarias, donde deberíamos recalar a mediados de la semana que viene.
Hoy es seis de septiembre. Dentro de dieciséis días el Sol cortará la línea del Ecuador por Libra, dando comienzo a la nueva estación. El verano toca a su fin aunque nada en el ambiente parece presagiarlo. La Mar sigue tranquila, el ambiente caluroso, la atmósfera límpida y azul. A veces, sobre todo durante las tranquilas y templadas noches estivales mediterráneas, me abandono a la placidez del momento sin pensar en nada, apoyado en la regala del puente, sobre la Mar y bajo las estrellas. Son momentos en los que me reconcilio con el mundo y todo parece olvidarse o perdonarse, son como momentos de dulce borrachera extática en los que me parece estar suspendido en un lugar y un momento indefinido.
* * *
A bordo del Lola, en la Mar, en los 37º 20’N y 006º 05’E
A 9 de septiembre del 2011. Viernes.
Corre mi guardia vespertina en el puente del Lola. Corremos la costa de la Berbería, navegando frente a Argelia con rumbo oeste, en demanda del Cabo de Gata. El viento de Poniente arrecia, levantado borreguillos de espuma en las crestas de las olas. Escribo en mi cuaderno de bolsillo desde el alerón de barlovento, sintiendo la caricia tibia del Sol de la tarde en mi piel, el viento alborotando mis cabellos. El primer oficial se encuentra enfrascado en sus papeles, frente al ordenador y rodeado de documentos, cuadernos, notas y carpetas. Fuma sin parar. Yo atiendo a la proa y a la navegación.
Tomamos la guardia en bonanza y sin ningún solo barco en el horizonte. Pero a la hora, más o menos, nos fuimos a juntar una docena. Uno —un enorme portacontenedores de no menos de 12.000 TEU’s y más de 300 metros de eslora— nos adelantaba por estribor a toda máquina, propulsado a veinte nudos. Cogí un par de reglas y un lápiz y dibujé en un folio su perfil a escala, tras contar con ayuda de los prismáticos el número de contenedores —cuyas dimensiones exactas conozco por ser estándar— que llevaba en cubertada y comprobar la eslora exacta del buque en el AIS. Luego calculé el ángulo de visión que tendrían desde su puente de gobierno de las aguas en su proa. El resultado fue escalofriante: con toda la carga de contenedores estibada en cubierta delante del puente, sus navegantes no podían ver nada en los 720 metros justo a proa del buque. Casi un kilómetro de ceguera. Cualquier cosa en las aguas en esos 720 metros por delante del gigante de acero que navegaba a toda velocidad permanecería invisible a los ojos del oficial de la guardia. Sentí un escalofrío, a pesar del calor bochornoso, imaginando la Suerte que cabría esperar al pequeño balandro que se cruzara en la derrota del inmenso monstruo en una noche obscura, cerrada de niebla, tempestuosa o sencillamente de escasa visibilidad. Abordado, triturado por las inmensas hélices del gigante de acero negro y enviado a pique con toda su tripulación. Adiós muy buenas. Sentí una profunda antipatía por el inmenso portacontenedores.
Arrugué el folio y en el instante en el que lo arrojé a la papelera me vino a la memoria aquella estupenda historia narrada por Justin Scott en El cazador de barcos. Me quedé inmóvil, en suspenso, durante unos instantes durante los cuales recordé la implacable cacería de Peter Hardin a lo largo del globo, y su épica confrontación con el Leviathan del capitán Ogilvy en el Golfo Pérsico. Y recordé también aquella sentencia tan acertada contenida en el libro: «En la Mar puedes hacerlo todo bien, ateniéndote estrictamente a las normas, y aún así te matará; pero si eres un buen navegante, al menos sabrás dónde te encuentras en el momento de morir.»
Volví a ocuparme del tráfico. Salvo el mencionado portacontenedores que nos adelantaba a poco más de una milla por estribor, todos los demás buques venían de vuelta encontrada, navegando a rumbos opuestos o casi opuestos, hacia Levante, extendidos sobre la linea del horizonte y a diferentes velocidades. «Toda una escuadra lanzada al ataque», pensé. Estudié el movimiento de sus siluetas, aún lejanas en el horizonte, a través de los inexplicables prismáticos soviéticos —nadie me supo explicar cómo demonios llegaron a bordo—. Luego pasé a la pantalla del radar. Estudié la imagen y la evolución de los puntitos que representaban los buques sobre la pantalla.
Concluí que sería necesario variar el rumbo para cruzarme con los primeros barcos que venían de vuelta encontrada. Varié el rumbo 12º a babor, propiciando el cruce y facilitando la maniobra a los buques que venían de frente. Me crucé con el más próximo a menos de media milla marina, a escasos tres cables; salí al alerón y lo observé con detenimiento a través de los inexplicables prismáticos soviéticos. Se trataba de un buque granelero de cerca de 200 metros de eslora y cinco bodegas. Leí su nombre, Megan Hope, pintado en blanco sobre el casco de acero negro. No alcancé a leer su puerto de registro. La blanca chimenea, que lanzaba volutas de humo al cielo, estaba cruzada por dos bandas horizontales de color azul celeste intenso; no reconocí la naviera que representaban.
Y entonces sucedió algo que me reconcilió con este gremio desvirtuado y venido a menos, un gremio con su tradición, arte y oficio perdidos quizás irremisiblemente y para siempre. Sucedió algo que, por un rato, me hizo volver a sentirme un marino. Me transportó a tiempos pasados, a los que llegué tarde, en sus últimos coletazos; cuando aún existía cierto entendimiento y solidaridad en la Mar. Cuando los marinos navegaban, y cuando los marinos entendían. Al enfocar los inexplicables prismáticos soviéticos al puente del Megan Hope vi a un hombre, probablemente el piloto de guardia, que a su vez me observaba a mí a través de sus prismáticos, de pie en el alerón de su puente. Me saludaba agitando lentamente su brazo alzado. Le devolví el saludo; ambos permanecimos un minuto saludándonos desde nuestros respectivos puentes, mientras los buques se cruzaban, observándonos mutuamente a través de los prismáticos. Creí adivinar —quizás sólo lo imaginé— una franca sonrisa en el rostro del anónimo marino, surcando su espesa barba entrecana.
Quizás nunca nos volvamos a cruzar, tal vez éste sea el último viaje para alguno de los dos —nunca se sabe—. Es más que probable que nunca echemos un trago juntos acodados en la barra de alguna taberna de cualquier puerto del orbe, donde la caprichosa Providencia, siempre imprevisible, haya decidido cruzar nuestras derrotas. Pero sin duda ambos experimentamos ese sentimiento solidario y comprensivo tan habitual otrora entre las gentes de la Mar.
Me sentí tentado de correr a la caja de banderas para izar el “uniform – whishey”, UW, la izada de banderas que en el Código Internacional de Señales transmiten el mensaje «buen viaje». Caí en la cuenta de que, en estos infames tiempos dominados por la ineluctable tecnología, ya no hay cajas de banderas en los barcos ni izadas que valgan. Observé la popa del Megan Hope —entonces sí vi su puerto de registro, Panamá— alejándose hacia el Este, preguntándome de dónde vendría y adónde iría, y deseándole en silencio la mejor de las suertes.
«Buena proa, compañero»

Leer y releer esta pequeña historia, me ha hecho reflexionar un poco, y ha revuelto mi espíritu romántico de marino/marinero...

¿Cuando y donde hemos dejado olvidada nuestra cortesía y "buen hacer" en la mar?.

¿Cuando hemos dejado de ser marinos para convertirnos en meros "turistas náuticos"?.

Y a sabiendas de que generalizar no es justo, comprendo que nos hemos convertido en un "alguien", que nos preocupa más el llevar a bordo el ultimo chachivache tecnológico que otear el horizonte -quizás con esos viejos prismáticos soviéticos-, observar el tráfico y la mar que nos rodea y desear "Buena proa" a los otros marinos con los que nos cruzamos. Hemos perdido la "habilidad" de calcular nuestra posición usando el sol, las estrellas -yo si sé, al contrario del autor,  como llegó ese sextante soviético a mi poder, y cuantas botellas de whisky y cartones de Marlboro me costó-

Hemos perdido la cortesía de devolver el saludo a aquellos que en la mar nos saludan con su brazo en alto... indicándonos que "todo va bien", llegando a pensar "mira el gilipo.... como si no tuviera yo otra cosa que hacer que saludar a un tío que no conozco"... Hemos perdido la cortesía de izar un "uniform-whiskey" en nuestra driza de señales -la inmensa mayoría de los barcos ya ni la llevan-, para desear un buen viaje... Y (vuelvo a generalizar) solo nos preocupamos en llegar los primeros al fondeo, vaya a que en el chiringuito de playa se les haya acabado la paella, o que la toalla de la "almiranta" no encuentre aposento en las blancas arenas, o en meros regatistas, preocupados mas en cuantos nudos hacemos "a un descuartelar", que en sentir esa mar que nos acoge...

Y he decidido, que voy a esforzarme en ser romántico, que voy a esforzarme en ser cortés con los otros marinos que se crucen en mi rumbo, he decidido que voy a intentar seguir siendo marino. A pesar de que en estos tiempos, todo eso no esté "in", a pesar de que puedan seguir pensando que soy un "gilipo..." que saluda brazo en alto y que iza unos trapos de colores que casi ninguno consigue saber que significan...

Así que amigos míos, en este año que comienza... "uniform-whiskey" a todos.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Y otro año mas.... ¡Feliz Año Nuevo!

Pues eso, que hoy es el día de felicitaros a todos el nuevo año que va a entrar.

Ha sido un año algo raro, sin gobierno -gracias a Dios-, en el que he/hemos perdido amigos, mitos, compañeros de cuatro patas. Pero a la vez, ha sido un año de reencuentro, de volver a tener ilusiones y comenzar nuevos proyectos, que poco a poco se van perfilando y serán realidad bien pronto.

En fín, que a los amigos, a los no tan amigos, incluso a los declaradamente no-amigos, a los que quiero, a los que me quieren, a los que no quiero, a los que no me quieren, a los que les toco las narices, a los que me tocan las narices, a los "jaimitos" que de todos saben y todo lo saben -lo que incluye "verdades absolutas" y otras disquisiciones filosóficas- y suelen errar de cabo a rabo.

A la familia, cercana, lejana, y a la que dejó de serlo -vía sentencia de divorcio o cualquier otro método exótico- ..... (está visto que la vacuna contra la Malafollaica Granaina no funciona, o al menos no para mi)

A todos vosotros, que me seguís soportando post tras post, y a los que espero ver pronto en la mar.

A todos vosotros....

¡FELIZ AÑO NUEVO 2017!

Y acabando con mis anuales recomendaciones.... bebed mucho, gastad poco -que no está el horno para bollos- que no os hagan soplar ni os quiten seis puntos.... y finalmente... Portaros mal, que portarse bien es muy aburrido. Y de regalo con las uvas, una de mi buen amigo Frank... perfecta para comenzar el año (besándoos bajo el muérdago) -ya sabéis, hay que pulsar el "play"-







domingo, 18 de diciembre de 2016

Otro año más: ¡Feliz Navidad!.



(Por favor, antes de comenzar a leer, dadle al "Play" en el reproductor de arriba)



Pues eso, que otro año mas llegan "estas entrañables fechas" que diría S.M. el emérito, y antes de que se me pase -como habitualmente me sucede, y siempre llego tarde- me gustaría, mientras escucháis "Merry Christmas Baby" del gran bluesman Joe Bonamassa, felicitaros a todos/as/es las Navidades.

A Fernando, que ya me lo sé del año pasado, le felicito "el pairo".

Espero que comáis mucho, bebáis con moderación, que no os hagan soplar ni os casquen 600 lebros y 6 puntos..., que todos los vuestros estén bien, y que nos podamos seguir leyendo y viendo muchos "pairos" más.


¡Ah, por cierto!, al Capitán Marítimo de Cartagena... bueno, pues también felicidades... aunque me siga diciendo que "Poti-poti" no es "elegible" por resultar "ofensivo" -este, no se acuerda de Fraggle Rock jajajajajajajajaja- lo siento Rafita... vamos a tener que elegir entre otros nombres.








¡Feliz Navidad!
Merry Christmas!
חג שמח!
Καλά Χριστούγεννα!
Joyeux Noël!
Frohe Weihnachten!
Buon Natale!
QISmaS! 





¡BUENA PROA A TODOS!

lunes, 21 de noviembre de 2016

"Manolo, cómeme el ...."

Andaba yo hoy haciendo mi tradicional ronda vespertina por el "Caralibro" cuando me encuentro que el bueno de Carmelo postea una noticia, en relación a una "performance artístico-musical" (valga la redundancia) que parece ser ha sido subvencionada con dineritos públicos.

La cosa no es baladí, pues dura una hora (debe de ser eso de "una horita corta") y pico, y en la cual, la ejecutora (¿podríamos tildarla de "perpetradora"?) de dicha obra "maestra" pide una y otra vez, a un tal Manolo, que este le coma el potorro, todo ello aderezado con una banda sonora de marimba, y acompañado de unos sinuosos movimientos que mas delatan unos escozores que definitivamente no llaman a tal acto amatorio, sino a acompañar a la interprete a uno de aquellos doctores que se anunciaban con la frase "tratamiento de enfermedades venéreas y otra vergonzantes".

Libreme Dios, de entrar en la polémica acerca de las veleidades políticas de dicha "artista" o pareja de "artistas", pues considero a la tocadora del instrumento de percusión tan "artista" como a la vocalista que actúa en tan culto evento. 

Si sois capaces de aguantar, aquí os dejo el documento gráfico correspondiente:


Que no digo yo que no tenga su gracia y su arte aguantar una hora en bolas sobre un escenario, requiriendo encarecidamente al tal Manolo que practique la referida arte amatoria.

Y esto me lleva a la casualidad de una conversación habida anoche con Doña Emilia, para los amigos mi señoramadre, en la que haciendo refresco de su memoria (90 añitos que tiene bien cumplidos la jovena), acabó recitándome, así de corrido, un viejo romance humorístico que ella había aprendido de pequeña (dice que con 10 u 11 años); el cual, a continuación os dejo para vuestro disfrute:

EL CONDE SISEBUTO

A cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo,
existe un castillo viejo
que edificó Chindasvinto.

Perteneció a un gran señor
algo feudal y algo bruto;
se llamaba Sisebuto,
y su esposa, Leonor,

y Cunegunda, su hermana,
y su madre, Berenguela,
y una prima de su abuela
atendía por Mariana.

Y su cuñado, Vitelio,
y Cleopatra, su tía,
y su nieta, Rosalía,
y el hijo mayor, Rogelio.

Era una noche de invierno,
noche cruda y tenebrosa,
noche sombría, espantosa,
noche atroz, noche de infierno,

noche fría, noche helada,
noche triste, noche oscura,
noche llena de amargura,
noche infausta, noche airada.

En un gótico salón
dormitaba Sisebuto,
y un lebrel seco y enjuto
roncaba en el portalón.

Con quejido lastimero
el viento fuera silbaba,
e imponente se escuchaba
el ruido del aguacero.

Cabalgando en un corcel
de color verde botella,
raudo como una centella
llega al castillo un doncel.

Empapada trae la ropa
por efecto de las aguas,
¡como no lleva paraguas
viene el pobre hecho una sopa!

Salta el foso, llega al muro,
la poterna está cerrada.
-¡Me ha dado mico mi amada!
-exclama-. ¡Vaya un apuro!

De pronto, algo que resbala
siente sobre su cabeza,
extiende el brazo, y tropieza
¡con la cuerda de una escala!

-¡Ah!... -dice con fiero acento.
-¡Ah!.. -vuelve a decir gozoso.
-¡Ah!.. -repite venturoso.
-¡Ah!.. -otra vez, y así, hasta ciento.

Trepa que trepa que trepa,
sube que sube que sube,
en brazos cae de un querube,
la hija del conde, la Pepa.

En lujoso camarín
introduce a su adorado,
y al notar que está mojado
le seca bien con serrín.

-Lisardo ... mi bien, mi anhelo,
único ser que yo adoro,
el de los cabellos de oro,
el de la nariz de cielo,

¿qué sientes, di, dueño mío?,
¿no sientes nada a mi lado?,
¿que sientes, Lisardo amado?
Y él responde: -Siento frío.

-¿Frío has dicho? Eso me espanta.
¿Frío has dicho? eso me inquieta.
No llevarás camiseta
¿verdad?... pues toma esa manta.

-Ahora hablemos del cariño
que nuestras almas disloca.
Yo te amo como una loca.
-Yo te adoro como un niño.

-Mi pasión raya en locura,
si no me quieres, me mato
-La mía es un arrebato,
si me olvidas, me hago cura.

-¿Cura tú? ¡Por Dios bendito!
No repitas esas frases,
¡en jamás de los jamases!
¡Pues estaría bonito!

Hija soy de Sisebuto
desde mi más tierna infancia,
y aunque es mucha mi arrogancia,
y aunque es un padre muy bruto,

y aunque temo sus furores,
y aunque sé a lo que me expongo,
huyamos... ¡vamos al Congo!
a ocultar nuestros amores.

-Bien dicho, bien has hablado,
huyamos aunque se enojen,
y si algún día nos cogen,
¡qué nos quiten lo bailado!

En esto, un ronco ladrido
retumba potente y fiero.
-¿Oyes? -dice el caballero-,
es el perro que me ha olido.

Se abre una puerta excusada
y, cual terrible huracán,
entra un hombre..., luego un can...
luego nadie..., luego nada...

-¡Hija infame! -ruge el conde.
¿Qué haces con este señor?
¿Dónde has dejado mi honor?
¿Dónde? ¿Dónde? ¿Dónde? ¿Dónde?

Y tú, cobarde villano,
antipático, repara
cómo señalo tu cara
con los dedos de mi mano.

Después, sacando un puñal,
de un solo golpe certero
le enterró el cortante acero
junto a la espina dorsal.

El joven, naturalmente,
se murió como un conejo.
Ella frunció el entrecejo
y enloqueció de repente.

También quedó el conde loco
de resultas del espanto,
y el perro... no llegó a tanto,
pero le faltó muy poco.

Desde aquel día de horror
nada se volvió a saber
del conde, de su mujer,
la llamada Leonor,

de Cunegunda su hermana,
de su madre Berenguela,
de la prima de su abuela
que atendía por Mariana,

de su cuñado Vitelio,
de Cleopatra su tía,
de su nieta Rosalía
ni de su chico Rogelio.

Y aquí acaba la leyenda
verídica, interesante,
romántica, fulminante,
estremecedora, horrenda,

que de aquel castillo viejo
entenebrece el recinto,
a cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo.


Cuyo autor (Jorge Abatí Diaz) lo compuso a la par que Muñoz Seca garabateaba "La Venganza de Don Mendo". Magíno yo, que ambos dos debían conocerse y compartir bastantes pareceres (curiosamente "fueron" fallecidos parejamente).

Bien, a lo que íbamos... o a lo que vamos, evidentemente existe una gran diferencia entre los autores de ambas obras (la de Manolo y la de Sisebuto, me refiero), a aquel, no lo subvencionaron, a esta, parece que si...  pero, y aqui viene mi pensamiento ¿cual de los dos es cultura?, pero cultura de la de verdad, no la de ARCO...

¿Será que me estoy haciendo mayor -por no decir viejo-?... ¿hasta donde vamos a llegar con nuestro "vacío"?... en fin... que ya no se ni que pensar... 

jueves, 25 de agosto de 2016

V - Linuxeando que es gerundio: Feliz 25 (no) cumpleaños Linux

Pues eso, que tal día como hoy, hace ya 25 "tacos", Linus Torvalds publicaba el siguiente mensaje:

  • From:torvalds@klaava.Helsinki.FI (Linus Benedict Torvalds)
    Newsgroup: comp.os.minix
    Subject: What would you like to see most in minix?
    Summary: small poll for my new operating system
    Message-ID: 1991Aug25, 20578.9541@klaava.Helsinki.FI
    Date: 25 Aug 91 20:57:08 GMT
    Organization: University of Helsinki.
    Hello everybody out there using minix-
    I’m doing a (free) operating system (just a hobby, won’t be big and professional like gnu) for 386(486) AT clones. This has been brewing since april, and is starting to get ready. I’d like any feedback on things people like/dislike in minix; as my OS resembles it somewhat (same physical layout of the file-sytem due to practical reasons)among other things.
    I’ve currently ported bash (1.08) an gcc (1.40), and things seem to work. This implies that i’ll get something practical within a few months, and I’d like to know what features most people want. Any suggestions are welcome, but I won’t promise I’ll implement them
    Linus Torvalds torvalds@kruuna.helsinki.fi


A pesar de que hay algunas controversias acerca de si tomar esta fecha o la fecha de la publicación del primer kernel (17 de Septiembre de 1991), creo que por amplia mayoría podemos tomar la de hoy.

NOTA: véase el tradicional inconformismo y ganas de gresca que siempre nos ha caracterizado a los miembros de la comunidad (ya seamos meros usuarios, desarrolladores, testers...)... que si una distro u otra, que si un entorno u otro, que si entorno gráfico o pura linea de comandos... que si una fecha o la otra... pero quizás sea ese inconformismo y ganas de gresca lo que ha hecho avanzar a Linux y desarrollarse hasta limites insospechados -para algunos-, llegando a convertirse de un mero "divertimento académico" a un S.O. que le consigue poner los pelos de punta a mas de un ejecutivo "pequeño y blando", y haciendo que hasta la "manzana mordida" se haya sumado al movimiento.

Pues eso... Feliz 25 cumpleaños (o no) -¡joer que rajoyescos!.

miércoles, 17 de agosto de 2016

I - Filosofía de sobre de azúcar.

Esta serie, algunos la conoceréis ya de mi muro en el "caralibro"... pero a partir de hoy voy a colgarla aquí también. Y comenzamos con una de un gran español.

Filosofía de sobre de azúcar: "La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida."

Esto lo dijo un tal Miguel de Cervantes y Saavedra, de quien dicen quedose manco en la Batalla de Lepanto.

Sin necesidad de mayores comentarios, creo.