lunes, 24 de septiembre de 2018

I - K.I.S.S. Volviendo a los inicios.

Publicaba los otros días Álvaro González de Aledo (El Corto Maltés), en su blog, una fotografía (que me voy a permitir "fusilar", ahora que está tan de moda), junto a un único comentario en el título: "¡Vaya navegantes!". Todos estos días transcurridos, he estado dándole vueltas a la cabeza.

Y si, creo que hemos "perdido el norte" con tanta tecnología, estamos dejando de navegar, entiéndase el concepto tradicional de navegar... mirar a tu alrededor, sentir el viento y la mar, marcar un rumbo y seguirlo a compás.

Hay un, bueno dos, axiomas en la ingeniería, el primero, que no viene demasiado al caso es aquel de "si funciona, no lo toques", y el segundo, que es el que nos trae hasta aquí, es K.I.S.S. por sus siglas en inglés: Keep It Simple, Stupid (traduzcase con sentido, es "tonto"); que, para más INRI, está relacionado con la US Navy... Creo que todos entendemos el significado... a más simplicidad, a menos complicación, menos posibilidad de avería y más efectividad.

Nos estamos volviendo (ya se, ya se, generalizar es malo) unos vagos, permitimos que unos cacharros nos lleven y nos traigan, nos digan donde estamos y hacia donde vamos, olvidando el noble y viejo arte de "marear". Ya no miramos el compás, no calculamos nuestra posición por los viejos métodos, que van desde la estima hasta el uso del sextante (ese instrumento diabólico), y esto nos esta "desmarinizando". (Tiene delito que sea yo, que vivo de la tecnología, quien diga esto).

Luego nos quejamos de que los "flotillistas" y "charteristas" van en manada, del punto A al punto B, sin saber siquiera por donde y como navegan. Pero... ¿acaso no estamos nosotros haciendo lo mismo?.

Bien está que llevemos instaladas correderas, sondas, equipos de viento electrónicos... GPSs obligatorios, Emisoras VHF con DSC homologadas, AIS, pilotos automáticos que nos llevan solos, un ordenador donde recoger automáticamente nuestra derrota o planificar nuestra ruta... Pero de ahí, a navegar con la mirada puesta en los "cachivaches"... ¡pues como que no!, esa es mi opinión.

Así que, tras esta pequeña introducción, con autoflagelación incluida, vamos a comenzar a hablar de esa forma tan "antigua y romántica" de desenvolvernos el el medio que amamos... de navegar, de marear.

Continuará...



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